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Dinero Ficticio

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Hevia

Francisco Hevia Cavieres

Investigador Pasante de Democracia Activa

 

 

Desde los primeros hechos comerciales, al hombre se le paga por trabajo o faena realizada con dinero; bueno digamos algún artículo que represente valor en la sociedad a modo de poder aumentar el consumo del mismo y que éste sienta satisfacción no por la labor; sino que, por la recompensa que recibe, mientras más tengo más gasto.

Lo curioso es que en ese sentido existió gente que guardaba dinero en su almohada, colchón, cajas fuertes, ¡hasta en los calcetines! Para que nadie efectuara un robo contra ellos y la solución a ese problema fue llevarla a un banco.

Luego con el pasar de los años el dinero que cada persona ganaba mensualmente y lo depositaba en el banco, fue cambiando a tener una cuenta vista/corriente donde el empleador le paga al empleado a través de n° de registro de cliente y el trabajador nunca más vio el dinero en efectivo.

En la actualidad tenemos consciencia de estos movimientos dado que existe internet, una herramienta muy útil, siempre y cuando los sistemas operativos que las entidades financieras usen sean increíblemente seguros y que la información sea renovable al segundo, facilitando la vida tan vertiginosa que llevamos hoy en día.

Pero si nosotros no vemos realmente nuestro dinero mes a mes ¿es posible saber que yo realmente tengo ese dinero o solo tengo créditos como para las máquinas de video? Claro el dinero está, siempre y cuando utilice algún medio en el cual están insertas todas las entidades financieras, ¿pero si no? ¡No puedo comprar nada! ¡No tengo dinero!

En este minuto la economía de una nación se puede manejar dado que no existe dinero; esto es, la casa de moneda donde fabrican los billetes no tiene una demanda mayor por obtener su producto; sino que es controlada y por tanto yo como país puedo decir que tengo una economía estable porque la divisa no tiene mayores variaciones; es más, puedo manejar la inflación, por ende el IPC y la cadena sigue hacia abajo.

Tomando lo anterior, el país tiene un control casi exacto de la economía de cada individuo que habita y aunque los sueldos aumenten, los impuestos bajen y los quintiles de ingreso cambien, es solo un dato que está controlado para que el trabajador no deje de realizar sus labores y todo siga tal como antes.

Por otra parte, ¿qué pasaría si todos los chilenos sacáramos nuestros sueldos, ahorros y todo el dinero para tenerlo guardado bajo nuestros colchones? ¿Habría dinero suficiente para sustentar todos los giros realizados? La respuesta es NO y esto llevaría a un sobreendeudamiento nacional ya que habría que pedir dinero para hacer más dinero.

Esta nota habla sobre la vulnerabilidad e inestabilidad del sistema, la que aumenta en ciertas ocasiones, pudiendo generar un caos, del que todos serían cómplices.

 

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